Siempre me han complicado esas dos míseras palabras. Nunca las
digo(excepto ahora) y cada vez que las he escuchado salgo arrancando
como una vil rata. Sí, le tuve miedo al compromiso y lo escribo en
pasado porque conocí a la persona que no me da temor encarar.
Hace un tiempo atrás terminaba uno de besos más exquisitos que he
tenido. La chica me da un fuerte abrazo -está sobre mí-, y me dice
mirándome a los ojos “Te Quiero”, para qué me pregunto yo. Para qué
romper ese momento mágico. Yo la miré la besé y le tiré un frío “Tu me
gustas mucho”. Malo, soy un tipo realmente inoportuno, debí mentir, lo sé,
pero mi discurso es decir siempre la verdad… aunque a veces no sirva.
Otra vez caminaba por la plaza de armas en Cusco, con una chica muy
tierna, excesivamente tierna. Teníamos un fugaz romance del cual nunca
supe si fue real, la cosa es que caminábamos tomados de la
mano. Se detuvo, me miró y otra vez las dos palabras “Te Quiero”, a la
mela pensé yo. La besé, la miré, sonreí y seguí caminando como si
nada. Ella me miraba esperando una respuesta. Pobrecita, ¡miedoso! esa
semana me fui a Abancay y sólo hablamos por fono, no nos vimos como en
diez días y después de pronto… se me acabó el amor.
Hay otra más, pero es una historia que no vale la pena contar y ahora,
lamentablemente, se volteó la tortilla. Ahora soy yo quien dice “Te
Quiero” y ni siquiera me pongo nervioso al decírselo. Ni siquiera lo
pienso, me sale naturalmente. ¡La chica me gusta en serio!, pero ella
toma casi mi misma actitud que tenía yo. La vida es una rueda.
Ella tiene cabello negro y a mi me gustan
las rubias. Ella me pelea y me encanta. Ella se lleva bien con mi familia es una nena demasiada linda. Pero yo al decir “Te Quiero” me dice… no dice
nada. Sólo se ríe y a veces me mira con cara de lástima y me tira un
“Ta Bien”. Atroz, ella no dice te quiero, es como yo hace un tiempo
atrás. Entonces, si es así… me jodí, no?. Espero que no…